Estaba a punto de decir:
—Vamos, cariño, acuéstate a mi lado. ¡Vamos a dormir! —cuando notó la mirada gélida de Jason.
Sin embargo, Chelsea ni se inmutó. Jason, frustrado, cambió de táctica y dirigió su atención a Cynthia, esperando que al menos ella ignorara la sugerencia descarada de Chelsea.
Cynthia sintió la tensión en el ambiente y, para no incomodar a nadie, se sentó a cierta distancia.
—¿Cómo estás? —preguntó con amabilidad.
—Estoy bien —respondió Chelsea con una sonrisa despreocupada—.