—¡Christopher se ha llevado el mérito de todos los logros del Grupo Montgomery en los últimos dos años! —gritó Ronald—. ¡Y tú dices que yo no he hecho ninguna contribución!
Quiso refutar las palabras del viejo señor Montgomery, pero por más que se exprimió el cerebro, no pudo recordar ni un solo logro propio en los últimos años.
Había estado demasiado ocupado causando problemas a Alexander, a El Desconocido y a Christopher, sin aportar nada útil al negocio familiar.
En teoría, Ronald tenía potencial para convertirse en un buen gerente si hubiera comenzado desde abajo, aprendiendo paso a paso.
Sin embargo, su arrogancia y su enorme ego le impidieron lograr cualquier cosa.
Su rostro se tornó rojo de ira.
—¡Eres injusto! ¡Siempre has favorecido a Dexter y a Christopher desde que éramos niños! ¡Y luego a Alexander! ¡Yo también soy tu hijo, pero nunca me has dado tu favor!
El viejo señor Montgomery cerró los ojos, sintiendo una punzada de dolor y decepción por lo que escuchaba.
Cua