Pero a él le era imposible decírselo. Había pensado tantas veces en algo enfermizo: encerrarla para tenerla solo para el, hasta que no pudiera más que aceptar su amor.
Especialmente después de que Bella completara la misión y se marchara, se quedaba solo de nuevo. En esos momentos, su pensamiento más insistente era recuperarla de golpe, sin dejarle escapatoria, y mantenerla a su lado en paz.
Sin embargo, nunca lo hizo, porque seguía siendo un ser humano: alguien capaz de contenerse, resistir