Ana aceptó la idea. Nadie soportaría la idea de perder a una hija talentosa. Como Isabella ya no vivía en la casa, todo lo que quedaba era mostrar el valor de Ana para que sus padres la apreciaran y así conservar su lugar.
Además, si quería seguir siendo la señorita Star, tendría que mantenerse en el foco público y demostrar su talento ante los demás.
Ella respondió con calma: —Está bien.
Más tarde, Ana llamó a Lily para hacerle algunas preguntas.
Ya no la admiraba; solo la necesitaba.