Joaquín alejó a su esposa, pero las lágrimas ya surcaban el rostro de Diana, desgarrada al verlo besar a otra mujer.
—Diana, escúchame —dijo él, intentando calmarla.
Desesperada, Diana se lanzó hacia la mujer, intentando golpearla, pero Joaquín la detuvo, asustado. Su esposa estaba embarazada y había estado enferma; no podía permitir que una situación así empeorara las cosas.
—¡No, Diana! —exclamó, la mirada entre el miedo y la preocupación.
Ella, en su confusión, lanzó un manotazo a Joaquín, pe