Al día siguiente, Diana y Joaquín regresaron al hospital. Margot parecía más tranquila, su optimismo sobre la recuperación de Rodolfo la hacía sonreír, segura de que pronto sería dado de alta.
—Cuando Rodolfo salga del hospital, Joaquín... ¿Podría venir a casa? —preguntó, esperanzada.
Joaquín titubeó. La confianza en Rodolfo se había desvanecido, pero si esto traía paz a Margot, aceptaría. Miró a Diana, que asintió, y él, a su vez, asintió también.
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Diana entró a ver a su hermano, y su corazó