El video comenzó a reproducirse.
La sala se llenó de un silencio expectante mientras la imagen de un hombre ajustando la cámara apareció en la pantalla. Poco después, se vio a Lola entrando en la habitación. Sus gestos eran seductores, y sus palabras llevaban una carga de intenciones ocultas.
—Necesito que me ayudes con algo —dijo ella, mientras rozaba los labios del hombre con los suyos. Su tono era tan dulce como venenoso—. Si no, olvídate de mí.
El hombre alzó una ceja, intrigado.
—¿Qué quier