Rafael conducía el automóvil con una mezcla de nerviosismo y emoción. Llevaban con ellos a una niñera y a su bebé, Marcus, que dormía plácidamente en su asiento. Solo un guardia seguía de cerca, garantizando su seguridad. El sol ya se había ocultado cuando llegaron al Pinmark, un lugar especial para él, y, sin embargo, sentía que ese día, más que ninguno, tenía un propósito que trascendía lo común.
El tiempo había avanzado rápidamente, y aunque era un poco tarde, no importaba. La cena estuvo tra