La oficina de Eddie Agosti era una isla en medio de la vorágine de la ciudad. La luz tenue de la lámpara de escritorio caía sobre los papeles y documentos desordenados, los cuales a menudo marcaban las horas de su vida, pero poco lograban reflejar la intensidad de su trabajo o sus aspiraciones. Eddie nunca había sido el hijo que esperaba su padre, ni el hermano que Massimo representaba. En los pocos momentos que la tranquilidad se apoderaba de su mente, las comparaciones entre él y Massimo se v