El aire en la ciudad parecía más denso esa tarde, como si el sol se hubiera detenido por un instante, justo sobre las sombras de los edificios que se alzaban imponentes en la zona empresarial. El tráfico seguía su curso, el bullicio era el mismo, pero algo en el ambiente sentía extraño. El cansancio físico de Massimo Morelli se reflejaba en sus pasos al regreso al hotel.
Al llegar al vestíbulo, una leve punzada en su cabeza lo hizo detenerse por un momento. La jaqueca estaba llegando con fuerz