La habitación de Damián Vitali estaba sumida en una penumbra rota solo por la luz tenue que entraba por la ventana, reflejo del ocaso que se avecinaba. El aire era denso, cargado de pensamientos que iban y venían sin descanso en la mente del hombre. Apoyado en el marco de la ventana, con un vaso de whisky en la mano, Damián observaba el horizonte sin realmente verlo.
Pensaba en Blair Blanchard. Había algo en ella que lo perturbaba, algo que no podía ignorar. Había visto fotos de ella antes, per