DOS AÑOS DESPUÉS.
El aroma a café recién hecho llenaba la cocina amplia y luminosa de la casa Vitali. Las primeras luces del día entraban por las ventanas altas, tiñendo las paredes con un dorado suave. Blair, sentada en un taburete de la isla central, contemplaba la taza entre sus manos, los dedos acariciando el borde de la porcelana mientras tomaba el último sorbo. Su mirada, serena y concentrada, reflejaba el pensamiento constante sobre los nuevos planos que debía presentar ese día. Desde qu