6. Mi prometida
Gabriel
Una hora antes
El motor del auto se detiene frente al hotel, pero yo no me muevo.
Desde el asiento del copiloto, Emma gira la cabeza hacia mí. Viste de rojo, como siempre le sugiere mi madre. Es la clase de mujer que parece salir bien en todas las fotos de sociedad: hija de diplomáticos, elegante, disciplinada, predecible.
Y terriblemente aburrida, al menos para mí. Pero también es necesaria, y eso no lo puedo olvidar.
Mucho menos que es la mujer que eligieron para que me "acompañara" a