A pesar de todos sus esfuerzos para que la policía buscara a su madre, Carlo no consiguió nada, puesto que quedó demostrado que ella se fue por voluntad propia y contra eso, no se podía tomar como un secuestro.
Las últimas dos semanas a Carlo se le han pasado lentas, en medio de todo lo que debe hacer y sin noticias de su madre… hasta ahora.
El teléfono suena, ve en la pantalla que es ella y Carlo le responde de inmediato.
—¡Madre, por fin!
“Ay, no exageres. No puedes decir que me extrañaste, si tienes a tu novia.”
—Necesito que regreses lo antes posible, pasó algo grave con la empresa.
“¿Qué quieres decir? Se supone que todo iba bien…”
—Madre, tienes que volver lo antes posible —le dice él, sin dar más detalles, porque puede ponerla en peligro.
Después de todo, él no sabe si Iñaki quiere hacerle daño o no.
Carlota se queda con cien preguntas en la boca y, cuando su hijo corta, mira a Iñaki a su lado en el auto que los lleva al aeropuerto.
—Algo pasó con la empresa… y con mi hijo, su