Sergio se apresura a ayudarlo, mientras que Andrea sale de su sorpresa y se parte de la risa. Ahora sabe que lo de desmayarse al saber que será padre no fue producto de la situación que estaba viviendo en el primer embarazo, sino algo propio de él.
—Hija, no te rías —le dice Sergio, pero también termina riéndose.
Ian abre los ojos poco a poco, su suegro lo ayuda a levantarse y cuando está frente a su esposa, solo sonríe y la alza con la dicha saliéndole por los poros.
—No lo puedo creer… —la