Andrea camina con la elegancia de una diosa, saluda a las personas con meticuloso cuidado y cuando está a unos metros de Ian, se detiene para una entrevista.
—Señorita Martínez, ¿no debía llegar con su esposo? ¿Están separados? Porque lo vimos llegar hace unos minutos con la famosa abogada Marianela Villavicencio.
—Bueno, yo he llegado sola y él con su abogada, la misma que está tratando el divorcio… no sé qué tan ético será que una abogada lleve el divorcio de su nueva conquista.
La mirada des