El fin de semana se le pasa tenso y silencioso a Ian. Andrea no ha dicho nada más, ni siquiera para decir a qué hora llega o si en verdad se quedará en un hotel.
María Gracia, su hermana a cargo de los hoteles, le dice con cariño mientras él mira un álamo.
—Hasta ahora no tengo ninguna reserva registrada a nombre de Andrea o algún Martínez, tampoco de un Honores.
—Seguramente se registrará cuando llegue aquí. La conozco, no cederá tan fácilmente si cree que tiene la razón… precisamente eso nos