Con todo marchando y con la tarea de ser quien administre la empresa de su familia ahora, Ian se despide de todos. La familia Castello se dispersa para seguir con sus vidas en cada punto en el que se encuentran y él se va a ver a sus mujeres.
Cuando aterriza, llama a Sebastián para preguntarle por ellas y este le dice que pueden hablar en su departamento.
Al llegar, Ian nota que su cuñado está fatal, tiene un aspecto de moribundo casi y lo ayuda a llegar al sofá.
—¿Qué demonios comieron?
—Comid