La mañana se le hace eterna, la actitud de Fabio es terrible y no cree que pueda ser más feliz con la hora del almuerzo, porque no tendrá que verle la cara al menos por una hora.
Sebastián llega a buscarla, porque necesita hablar con ella de algo y Naomi solo le dice a Andrea que ella irá a comer a otro lado, porque se reunirá con un amigo que no ve hace tiempo.
—Oye, ¿a dónde vas? —le pregunta ella a su hermano y Sebastián echa humo por las orejas.
—Quiero conocer al famoso amigo, ¿qué tal si se propasa con ella?
—No, tú no harás nada, porque Naomi es adulta y si quiere comer con alguien más, o sola, para no tener que estar cerca de ti, yo la apoyo.
—¡Oye, ayúdame un poco!
—No. No se me pega la gana, porque la estás asfixiando y si sigues así, será peor.
Él hace un puchero, pero se van a comer juntos de todas maneras, porque le tiene novedades acerca de la auditoría que le están haciendo a Fabio.
—Este infeliz nos ha estado robando.
—Pero eso es imposible. Él no maneja dinero…
—Pues