La luna de miel se termina y el regreso a la realidad es inminente. Aunque Andrea no quiere, sabe que ahora lo hará de una manera diferente, se siente incluso más respaldada a lo que estaba antes.
Al llegar a Ciudad Alta, tanto sus padres como sus suegros los están esperando, la bienvenida es cálida y sirve para afianzar más los lazos entre ambas familias. Pero quien no está para nada contento es Sebastián, quien, a la primera oportunidad, se lleva a Andrea y Ian a un lugar alejado del jardín.