Capítulo 36: Asientos vacíos

Despertar entre los brazos de Ian, pensó antes de la boda, que sería lo mismo que todos los días después de volverse su esposa.

Pero no.

Por una extraña razón, ese hombre pegado a su espalda, ahora mismo emana una energía diferente, un calor más protector… incluso su piel se siente extraña, no sabe cómo describirlo.

Lo único que no ha cambiado es esa cosa dura contra sus nalgas, que pronto se mueve palpitante, cuando él también se despierta.

—Buenos días, esposa bella… —deja un beso en su cabez
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