Ella le dejó claro a Ian que no quería nada, una relación romántica no estaba dentro de sus intereses, aunque la íntima no quedó descartada.
Pero esos días, Ian se dedicó a cuidarla de una manera que nunca tuvo de Carlo y que siempre esperó de su esposo. Y por las noches, a pesar de que le costaba controlarse, se durmió con ella para cuidar sus sueños.
¿Por qué negarse a conocerlo un poco más para intentar una relación?
—Andrea, no puedes… —intenta decirle su madre, pero Andrea la interrumpe.
—