Punto de Vista de Kaelen
Después de dejar a Luis, pensé en pasar por la carnicería para recuperar la carne que había pagado. Tal vez dársela a algún lobo hambriento de la manada, Dios sabe que a muchos les vendría bien.
Lo que no esperaba era encontrarme a Elara en tal estado.
Había chocado conmigo, su pecho agitado, gotas de sudor cubriendo todo su rostro como si acabara de escapar de una bestia. Lo que lo hacía aún más desgarrador era que lo había hecho.
El carnicero, ese maldito bastardo