Punto de Vista de Elara Vane
Me sentí tensar. El esfuerzo de Kaelen acababa de ser en vano. A mi padre le desagradaba la gente que no respetaba. ¿Y adivina a quién nunca escucharía? A las personas que le desagradaban.
¡Maldita sea! Acababa de pisar la cola de una Cobra. Enfrentar la ira de sus colmillos era inevitable ahora.
El saludo de Don Diego fue rígido y reacio.
—Beta.
El título salió de su lengua como si fuera algo amargo. Asintió una vez, como si Kaelen no valiera más que una mirad