Punto de Vista de Elara
Para cuando terminé, me sentí como una persona completamente nueva. No más olor a basura. No más inmundicia. Solo yo, Elara, envuelta en el familiar consuelo de mi toalla. Salí del baño y entré en mi habitación, suspirando aliviada.
—Finalmente.
Me acerqué al espejo, ladeando la cabeza para revisar mi bufanda. El vendaje debajo se mantenía firme. Bueno, bien. Cambié la bufanda y apreté la tela alrededor de mi cuello, asegurándome de que no fuera visible ningún rastro de