Sofía:
Nos encontrábamos ya en casa de Marcelo pero seguíamos aún en su auto. No había logrado decir nada en todo el camino desde que me contó que vio a un hombre tomándome fotos con una cámara fotográfica.
—Lo siento —me dijo él rompiendo el silencio que reinaba hasta entonces—. No debí decir nada. Ahora estás preocupada por algo que quizás no tenga sentido.
—Si la tiene, algo me dice que todo esto es serio. Sé lo que sentí aquel día. Fue una sensación mala, como unos ojos que me observaba