La mañana siguiente llegó con una suave luz dorada que se filtraba a través de las ventanas del suelo al techo de la suite VIP. Aurelia despertó lentamente; la lujosa cama y las sábanas de seda hacían difícil abandonar el calor. Miró a Mira, que aún dormía profundamente, despatarrada en el otro lado de la cama king size como si le perteneciera. Una pequeña sonrisa tiró de los labios de Aurelia. Tener a su mejor amiga allí hacía que todo se sintiera un poco menos abrumador.
Salió de la cama en s