Aurelia salió del ascensor en el piso VIP, con las mejillas aún calientes y el cuerpo vibrando por el provocador toque de Ronan. El pasillo estaba más tranquilo aquí arriba, revestido de elegante papel pintado e iluminación suave que hacía que todo se sintiera exclusivo y caro. Vio a Mira de pie frente a la puerta de la nueva suite, con la tarjeta de acceso en la mano, a punto de pasarla.
Mira se giró al oír los pasos, con las cejas levantadas.
—Ahí estás. Tardaste bastante. ¿Qué pasó?
Aurelia