Después de una deliciosa ducha calentita organizo parte de mi ropa en algún estrecho espacio del armario, luego limpio la alcoba y por último preparo una exquisita cena para dos.
─Ricardo ─entro al despacho, sigue sumido trabajando hasta que cierro el ordenador y se percata de mi presencia ─, la cena está lista.
─Huele bien, ¿preparaste pollo? ─agarra mis caderas con fines inocentes de posarme en su regazo, sus dedos trazan una excitante hilera de caricias en mi espalda.
─Pastas en salsa de carn