Ricardo
─ ¿Verónica? ─la busco por toda la planta baja ─, Cariño, ¿dónde estás?
Subo los escalones apresurado, sé que algo no anda bien, tanto silencio no es normal cuando se produce por la ausencia de una persona naturalmente escandalosa.
─ ¿Estás aquí? ─la puerta de la habitación rechina, las luces siguen apagadas. Doy tres pasos al interior y me esfuerzo por divisar su silueta ─, amor, ¿intentas jugar a las escondidas? Verónica sabes que no es momento para bromas.
«Definitivamente no está aq