Laura entró a la habitación donde estaba Marta. Al verla, la rubia intentó sentarse en la cama.
—No te levantes, recuerda lo que dijo el médico. —dijo Laura de forma amable, aunque la seriedad podía notarse en su rostro.
—Laura, yo… quería explicarte lo de…
—No tienes que darme explicaciones de tu vida privada, Marta. Eres una mujer libre para hacer lo que quieras.
—Pero es que…
Antes de que la rubia terminara de hablar, Laura se sentó junto a ella.
—Mejor cuéntame cómo va tu relación con