Laura bajó del coche sin esperar por Marcos, se dirigió hacia su automóvil decida a irse, cuando sintió que él la sostenía del brazo.
—¿A dónde vas? —preguntó con severidad.
—No creo que te importe, Marcos.
—Disculpa, no quería discutir contigo. Es que tu hermana pareciera disfrutar haciéndote sentir mal y lo peor es que terminas haciéndote caso a todas sus estupideces.
Los ojos de Laura se llenaron de lágrimas. Marcos tenía razón, Lucía disfrutaba haciéndola sentir menos, juzgando y critica