Los días siguientes, Marcos no supo de Marta. Su ausencia lo atormentaba a toda hora. Mientras Laura se enfocaba en seducirlo, él sólo deseaba estar con la rubia.
Aunque a ratos se sentía como el peor de los hombre, aquel deseo insano, los labios de Marta y la necesidad desesperada de sentirla entre sus brazos, era cada vez más fuerte e incontenible.
La noche anterior, previa a la cita médica, no pudo dormir pensando en el momento de volver a verla, de estar cerca de ella aunque fuera sólo por