Capítulo 44. Voy a disfrutarlo como nunca
—¿¡Qué?! —gritó Briggitte con los ojos muy abiertos, conocía la clase de basura que era Mackenzo y si había escapado iba a ir por ellos.
—¿Ya estás seguro de eso, papá? —preguntó Sebastián con incredulidad.
—Sí, fue cuando lo estaban trasladando a la cárcel, en plena avenida aparecieron más de una docena de Hummer y dispararon a los carros policiales con una bazuca… vamos a redoblar la seguridad a ustedes tres, no pueden estar vulnerable frente a ese loco, va a ir donde ustedes a atacarlos.
—Yo