Capítulo 45. La decisión es tuya
Ante las palabras de Mackenzo, el hombre de negro se quedó mirándolo de manera placentera.
—¿Ah, sí? —Dijo con una sonrisa maligna —¿Estás seguro de que me mataste?
—Por supuesto que sí… te mate luego de que vieras como violaba a tu mujer y… —no continúo hablando, porque la rabia explotó en el interior del hombre como un fiero volcán en erupción, arrasando todo a su paso.
—¡Eres un maldit0 infeliz! Pero no te preocupes, tu muerte será lenta, dolorosa y placentera para mí, no tienes idea de cuá