Capítulo 43. Una mala noticia
La mujer miró con absoluta rabia al hombre, porque le iba a impedir llevarse a Dominic, que era su único as bajo la manga.
—¡Usted no es nadie para decirme qué hacer! —exclamó Francesca, a la vez que le arrancaba al niño de los brazos al médico.
Sebastián la detuvo tomándola de la mano y apretando la mandíbula en un gesto de rabia, expresó.
—Soy el padre de Sebastián y por consiguiente el abuelo de Dominic, y tu vínculo con él está en duda, no voy a permitirte llevarte a mi nieto… y si no estás