Capítulo 33. El destino conspira
Así pasó aproximadamente una hora, Belina se quedó dormida, aún sentía tanto cansancio y dolor, que ni siquiera se preocupó por nada más, Flaviana estaba con ella y eso surtió el efecto de tranquilizarla, porque se quedó dormida.
El médico de la clínica de los Ferrari llegó en helicóptero, revisó a Belina y se dio cuenta de que la herida de bala había tenido orificio de entrada, pero no de salida.
—Debemos llevarla al hospital, lo siento señor Ferrari, pero aquí las condiciones no están dadas p