Capítulo 44.
Logan.
Bajo la camisa luego de revisar la herida que sigue haciéndome detestar este sitio, para luego encajar los brazos en el uniforme que evita que el frío cale más hondo en mis huesos. Bajaron la temperatura de este sitio. Recuerdo haber leído sobre esos cambios inesperados que llevan a la desesperación a quienes están encerrados.
Pero a mí eso no me preocupa, solo recorro los diez metros hacia la puerta cuando me avisan que es momento de subir.
Me colocan las esposas, indicando el ca