Capítulo 42.
Logan
«¡Medusa quiere tu cabeza!»
La frase me arranca de golpe del letargo, como un balde de agua helada en la nuca. Mis ojos se abren, pero la vista se nubla un instante, atrapada entre el odio de estar desorientado y el mareo que me acecha como un depredador que quiere obligarme a aceptar que soy presa.
Pero no lo soy.
Fuerzo los músculos hasta ponerme de pie; duelen como si hubieran pasado por un torno, pero la respiración se libera cuando logro sentarme y dejar que el ardor en la espalda se