88. Lo había elegido a èl
Lilian Caballero
Estaba furiosa. Y lo que le seguía.
Conduje hasta el departamento de Roberto con las manos tan tensas sobre el volante que mis nudillos se tornaron blancos. Mi asistente me había facilitado la dirección, y para mi mala suerte, vivía cerca, muy cerca de la zona donde vivíamos Ana y yo.
Cada kilómetro recorría con el corazón acelerado por la mezcla de rabia y decepción. Necesitaba saber la verdad.
Necesitaba saber si él había sido capaz de golpear a Arturo de aquella manera tan