84. Inseguridades II
Ana entró a su departamento. Yo caminé hacia el elevador.
Conduje directo al edificio donde, según Sam, Roberto había alquilado oficinas para su nueva empresa. Era una torre moderna, ubicada en el corazón de San Pedro. Había invertido una suma considerable, sin duda. Pero lo que más me intrigaba era de dónde había sacado el dinero. Roberto nunca fue precisamente un genio financiero.
Sentí el estómago revolverse al pensar que quizá alguno de nuestros tíos había sido su benefactor.
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