70. Primera cita II
—Está bien —respondí, dejando escapar una sonrisa conciliadora—. Solo le daremos el beneficio de la duda… por Lily.
Él soltó una breve risa y me acomodó un mechón de cabello que el viento había despeinado.
—Eres demasiado buena, Ana. La mujer más buena que he conocido. Y la más hermosa —añadió con un tono tan sincero que sentí un calor intenso subir hasta mis mejillas.
Bajé la mirada, mordiéndome el labio para contener la sonrisa.
—Háblame de ti —pedí con suavidad—. Quiero conocerte más… lo que