52. Descarado
Lilian Caballero
Me retorcí entre sus brazos con desesperación, luchando contra la fuerza que me tenía atrapada.
—¡Suéltame! —grité con rabia, limpiando mis labios con el dorso de la muñeca. Estaba enojada, furiosa, con el corazón desbocado y la mente ardiendo de impotencia—. Yo jamás me fijaría en un hombre como tú, eres despreciable. Ahora entiendo cómo es que tu familia te echó de casa.
Vi cómo la mirada de Roberto se endureció, sus ojos se volvieron dos brasas oscuras. Sabía que estaba met