68. Reencuentro II
Dos días después…
Me resigné a que Arturo no me escribiría. Supongo que fue un impulso de mi parte dejarle aquella nota, una mezcla de esperanza y torpeza que ahora me hacía sonreír con algo de pena.
Esa mañana desayunaba frente a la televisión, sin mucho apetito. En las noticias mencionaban una lista de las empresas con mayor prestigio en el estado y, de pronto, su rostro apareció en pantalla. Arturo.
Las imágenes lo mostraban con ese porte elegante que tanto lo caracterizaba, estrechando mano