66. Esperanza II
Arturo Abad Rocamonte
Un mes entero pasó desde la última vez que vi a Ana. Había cumplido mi promesa —no la busqué—, aunque fue una pelea constante entre mi cabeza y el corazón. Ella se había borrado del mapa: cambió de número, se mudó de departamento, cerró puertas con la firmeza de quien no quiere ser alcanzada. Yo no la acosé; enviaba a Sam de vez en cuando solo para comprobar que estuviera bien, una excusa más para saber si respiraba en la ciudad que me la había robado.
Aquella mañana la of