65. Esperanza I
Ana Paula Lago
Cuando la puerta del consultorio se cerró detrás de Roberto, me quedé en silencio, mirando por unos segundos el espacio vacío que había dejado.
Aún podía sentir su presencia, esa energía intensa, abrumadora, que parecía llenar cada rincón cuando estaba cerca.
Había dicho que amaba a Clara.
A Clara, su fantasma.
Y en ese instante, sin quererlo, me vi reflejada en él.
Yo también había quedado estancada en algo que ya no existía.
Había aprendido a vivir con el peso del pasado, di