42. Estás fuera I
Roberto Abad Rocamonte
Estaba decidido a ir detrás de Lilian cuando la vi caminar hacia la salida del restaurante; su figura se recortaba contra la luz cálida de la puerta y, por un instante, todo lo demás se volvió ruido de fondo. Era mi momento perfecto para entrar en acción y demostrarle que yo era mucho más hombre que su novio insípido. Caminé entre las mesas con paso medido, notando cómo algunas miradas se pegaban a mi espalda; no me importaba. Solo tenía ojos para ella.
Pero justo cuando