43. Estás fuera II
Quise ir detrás de Lilian en ese instante, cruzar la calle y decirle algo absurdo y perfecto, como si todo pudiera arreglarse en una línea. Pero mi socio me llamó al mismo tiempo, su voz tensa por el teléfono. El incidente del novio —el numerito que acababa de armar— le costaba reputación al restaurante y eso no pude ignorarlo. Exhalé, conteniendo la impaciencia. Por más que una parte de mí ardiera por correr tras ella, también sabía que presentarme allí como un hombre que corre decisiones al a