29. Doctora corazón I
Arturo Abad Rocamonte
Mientras conducía de regreso a casa, la ciudad se extendía frente a mí con sus luces vibrantes y su bullicio interminable. Pero mi mente estaba lejos de esas calles; estaba en Ana.
El acuerdo con los padres de Alcázar me venía rondando como una sombra. A cambio de no demandar a la constructora, me habían exigido mantenerla al margen, lejos de la tumba de su prometido. Cruel, injusto… pero necesario en su momento. Ahora, sin embargo, todo había cambiado. La verdad había sal