20. Era inocente
Arturo Abad Rocamonte
La doctora Lilian nos explicó que mi padre no saldría pronto del hospital. Permanecería internado dos días antes de la operación y, después de esta, una semana más bajo estricta observación. Sus palabras retumbaban en mi cabeza, como un martilleo constante. Sentía que, en cualquier momento, la presión iba a hacerme explotar.
De no ser por Sam, mi asistente, no sé cómo estaría soportando todo esto. Él se encargaba de los detalles de mi vida cuando yo apenas podía sostenerme